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Review: Mortal Shell

Lejos una de las sagas más conocidas de los últimos años es Dark Souls. No solamente trajo de vuelta una característica que, muy a pesar de algunos, había sido un tanto desechada a favor de los nuevos videojugadores: La dificultad. 

Desde Demon’s Soul, que fuese el inicio de toda esta serie, hasta llegando a Sekiro: Shadows Die Twice, que la fórmula no ha variado mucho en cuanto a la dificultad pues siguen siendo títulos brutales en donde, a punta de porrazos y mucha sangre, vas aprendiendo cómo ir sorteando los diferentes obstáculos que se te ponen delante y que están lejos de ser fáciles. 

Mortal Shell es sin duda uno de estos (muchos) juegos similares en mecánicas, ambientación e incluso la manera de contar la historia (a través de ítems del juego o con frases muy crípticas que a veces solo confunden más) que intenta aportar al género con su propia mezcla secreta y sin renegar de sus claras influencias. 

Varios cuerpos, una sola alma

Una de las características únicas del juego es la posibilidad de utilizar diferentes “carcazas” o “shells”, que no son nada más que cuerpos de otros guerreros caídos en combate. Cada uno de estos cuerpos tiene diferentes stats, habilidades, fortalezas y debilidades, siendo un total de cuatro que puedes encontrar.

Cada uno es también “upgradeable” para ir mejorando sus stats básicos y habilidades que, en un inicio, te parecerán un tanto limitadas en poder pero que con el avance del juego (que ronda las casi 10 horas en total) se volverán más fuertes hasta lograr devastadores ataques.

Las armas son pocas, pero al igual que los cuerpos, cada una se diferencian muchísimo entre una y otra. Esto tampoco es tan novedoso, es lo más lógico, pero lo considero como algo preciso considerando el tiempo de duración que tiene el juego.  

El juego como mencioné es corto y es otra de las cosas que lo diferencian de sus “hermanos mayores”, los cuales duran muchísimo más. 

Los enemigos también son mucho más escasos, pero no por eso deja de ser un mundo muy hostil con el cual interactuar. 

Hay pocos jefes a derrotar, pero estos son muy “significativos” y logran dejar su huella bien marcada. Sus diseños son imponentes, amenazadores y es muy difícil que los vayas a pasar a la primera. 

Quizás las características más “únicas” sean la posibilidad de hacer que tu cuerpo se vuelva piedra para evitar daño. Es una habilidad que podrás utilizar en todo el juego pero que está limitada por un enfriamiento de unos 4-5 segundos. Por lo que utilizarla sabiamente es extremadamente útil pero a la vez, demandante. 

La otra es poder recuperar vida mientras ejecutas un “parry”, siendo tu principal fuente de recuperación de vida en las batallas. Al igual que el movimiento anterior, son herramientas muy útiles si las usas bien, pero que te llevará tiempo “masterizarlas” ya que requieren de una precisión muy exacta para activarlas. 

Gráficamente hablando el juego se ve increíble, incluso mejor que algunas entregas de Dark Souls (un poco lógico, claro) pero no le resta mérito para nada. Para mi ha sido al menos el apartado mejor logrado junto con la ambientación lúgubre y extraña que permanentemente está ahí para recordarte que no estás jugando The Legend of Zelda. 

En términos prácticos es un juego acotado, que dura lo que tiene que durar para la experiencia medieval fantasiosa y oscura que ofrece. 

Mortal Shell es una pequeña joya que seguramente dará mucho que hablar o por lo menos entre los fanáticos de este género será así, pues es un juego de “nicho” que difícilmente atraerá jugadores casuales pero que tendrá toda la atención de los más “hardcore”. 

Si buscas una experiencia diferente pero similar a la saga Dark Souls, este juego está pintado para ti.